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Cómo es una sesión de registros akáshicos

Por Williams Ramos · La Tribu Despierta · Agosto 2026

Una sesión de registros akáshicos se abre y se cierra con un procedimiento fijo, y en medio hay una conversación guiada alrededor de una pregunta concreta que tú eliges antes de sentarte. No hay guion improvisado ni promesas de lo que va a «salir»: hay un método que se repite igual cada vez. Da igual que sea tu primera visita o que ya hayas hecho varias.

Antes de sentarte: lo que se prepara

Lo primero que se te pide es tu nombre completo, porque el procedimiento de apertura lo usa. Lo segundo, y lo más importante, es que traigas una pregunta concreta, no un «a ver qué sale». Lo que ocurre en la sesión depende bastante de la calidad de esa pregunta, así que merece la pena pensarla antes, no improvisarla en la puerta.

No hace falta creer en nada en concreto para llegar. Puedes venir con dudas, con curiosidad o con la ceja levantada del mundo entero; lo único que se pide es esa pregunta propia, escrita o pensada de antemano.

Tampoco hace falta prepararse por dentro de alguna forma especial: no hay ejercicios previos, ni ayuno, ni ninguna rutina que cumplir antes de entrar. La preparación real está en la pregunta, no en el cuerpo ni en el estado de ánimo con el que llegas.

Cómo se abre la sesión

Se abre con un procedimiento fijo que incluye tu nombre completo, siempre igual, sesión tras sesión. No varía según el día ni según quién esté al otro lado de la mesa. Esa parte es breve y sirve para marcar que empieza un espacio distinto al de una charla cualquiera, aunque después la conversación sea cercana y sin formalismos.

La página oficial no describe ningún elemento adicional obligatorio más allá de ese procedimiento con tu nombre completo; lo que sigue después es, sobre todo, conversación.

No hay guion improvisado ni promesas de lo que va a «salir»: hay un método que se repite igual cada vez.

Qué pasa en medio, que es la parte larga

Entre la apertura y el cierre hay una conversación. Quien acompaña describe lo que percibe alrededor de tu pregunta, y esa descripción se trabaja contigo ahí mismo, en el momento: se contrasta, se le da vueltas, se conecta con lo que tú ya sabes de tu propia historia. No es una persona hablando y otra escuchando en silencio; es un ida y vuelta, y tú puedes parar, matizar o decir que eso no te encaja.

Se trabajan asuntos concretos, como un patrón que se repite, una decisión que llevas atascada, un vínculo familiar que pesa o una etapa que se cerró en el calendario y no termina de cerrarse por dentro. No se trabajan diagnósticos, tratamientos ni decisiones médicas, y tampoco se mira la vida de una tercera persona que no está delante ni ha dado su permiso para eso.

Casi nadie llega con la pregunta perfectamente formulada, y no hace falta. Lo habitual es que la pregunta se afine en los primeros minutos: llegas con «algo con mi madre que no sé nombrar» y sale, ya trabajada, una pregunta bastante más concreta que esa, con la que sí se puede avanzar.

Qué papel tienes tú en esa conversación

No eres una persona pasiva escuchando un veredicto. Se te pregunta, se te pide que confirmes si algo resuena o no, y esa parte es tan importante como lo que describe quien acompaña. Si algo no te dice nada, se dice y se sigue mirando desde otro lado, en vez de forzarlo.

Eso es justo lo que separa esta práctica de una lectura donde alguien habla y tú solo escuchas: aquí la conversación se construye entre las dos personas, con tu pregunta como centro de todo el rato, del primer minuto al último.

Cómo se cierra

Se cierra con ese mismo procedimiento fijo del principio. Es breve, es igual de sencillo que la apertura, y marca que el espacio de consulta termina ahí, aunque la conversación contigo siga después, ya fuera de la sesión y de la sala.

No hay una parte final de «revelación» ni un cierre teatral. Es, otra vez, el mismo procedimiento con el que empezó todo, y eso es justo lo que lo hace predecible y confiable de una vez a la siguiente.

Dónde pasa esto, en concreto

Todo ocurre en el Centro Aurus, en Santa Cruz de Tenerife, que es también donde La Tribu Despierta imparte la formación completa en Registros Akáshicos. La formación se organiza por convocatorias, en grupos pequeños y de forma presencial, no online, porque el procedimiento que aprenden ahí las personas que se forman es el mismo que se usa en una sesión individual.

Eso significa que quien te acompaña en una sesión conoce el procedimiento de primera mano, no de haberlo leído en algún sitio. Y significa también que, si lo que te interesa no es recibir una sesión sino aprender a hacerlas tú, la vía es esa misma formación, cuando se abra la próxima convocatoria, ya que la última edición se completó sin campaña ni anuncios.

Qué te llevas cuando sales

Lo que sí se puede contar, sin prometerte nada: la mayoría de las personas salen habiendo puesto palabras a algo que llevaba tiempo sin nombre. No es una revelación ni un mensaje del más allá. Es una conversación distinta contigo, y suele durar bastante más que la propia sesión.

Esto no es terapia ni sustituye a un profesional sanitario. Si estás pasando por ansiedad, depresión o un duelo difícil, lo primero es hablarlo con tu médico o médica; una sesión de registros akáshicos puede convivir con ese acompañamiento, pero no ocupa su lugar. En la página de Registros Akáshicos en Tenerife este límite se explica con la misma claridad, en medio de la página y no escondido al final.

Tampoco esperes que la sesión te resuelva la vida entera de golpe. Lo habitual es que salgas con una idea más clara sobre un asunto concreto, no con todas las respuestas de una vez, y que esa idea siga trabajando por su cuenta los días siguientes, mientras haces lo de siempre.

Si lo que necesitas, además, es un proceso más largo y sostenido en el tiempo, con varias conversaciones, en las sesiones individuales de coaching de La Tribu Despierta la primera llamada es gratuita y sirve para ver si encajamos.

Y si lo que te trajo hasta aquí es curiosidad sin más, también vale. No hace falta tener un problema urgente para acercarte a esto; a veces basta con querer entender de qué va antes de decidir si te interesa.

Para mirarte

Si tuvieras que resumir tu pregunta en una sola frase, ¿cuál sería?

¿Hay algo que llevas tiempo sin nombrar y que ya pesa solo por eso?

¿Qué necesitarías escuchar para dejar de darle vueltas a solas?

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura una sesión de registros akáshicos?

La página oficial de La Tribu Despierta no publica una duración exacta para la sesión individual; lo que sí detalla es el procedimiento de apertura y cierre y el tipo de pregunta que conviene traer. La formación completa se imparte en formato presencial de varios días, en el Centro Aurus.

¿Qué necesito llevar a la sesión?

Tu nombre completo y una pregunta concreta. No hace falta preparar nada más, ni leer sobre el tema antes, ni llegar convencido/a de nada en particular. La sesión funciona igual de bien si llegas con dudas que si llegas con años de práctica detrás.

¿Puedo pedir que se mire la vida de otra persona?

No. La sesión trabaja tu asunto, con tu pregunta y tu permiso. No se mira la vida de una tercera persona que no está delante ni ha dado su consentimiento.

¿Se repite el mismo procedimiento en cada visita?

Sí, es fijo: la misma apertura y el mismo cierre cada vez, con tu nombre completo. Lo que cambia es la pregunta que traes y la conversación que se abre alrededor de ella, que nunca es igual a la anterior.

¿Dónde se hacen las sesiones?

En el Centro Aurus, en Santa Cruz de Tenerife. Ahí mismo se imparte también la formación en Registros Akáshicos, por convocatorias y en grupos pequeños, cuando hay plazas abiertas.

Lee el procedimiento completo

En la página de Registros Akáshicos en Tenerife está explicado con calma, sin prometer nada que no se sostenga.

Ver Registros Akáshicos en Tenerife

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