Hay una pregunta que casi nadie hace en voz alta antes de sentarse en una lectura de registros akáshicos en Tenerife, y es la más sensata de todas: ¿qué es exactamente esto?
Esta página existe para contestarla despacio y sin adornos. Antes de hablar de la formación, antes de proponer nada, explicar de qué se trata, de dónde sale el nombre, y qué se puede esperar y qué no.
Si al terminar de leer decides que esto no es para ti, la página habrá hecho bien su trabajo.
Los registros akáshicos son, en la tradición que los describe, una especie de archivo: el lugar donde quedaría guardado todo lo que una persona ha vivido, ha pensado y ha elegido.
Trabajar con ellos consiste en abrir un espacio de consulta, con un procedimiento fijo, para mirar un asunto concreto de tu vida desde un ángulo distinto del habitual.
Y aquí va lo primero que conviene dejar claro, porque condiciona todo lo demás: esto es una práctica espiritual, no es una ciencia. No hay evidencia científica que lo respalde, y en esta casa no vamos a escribir que la haya. Quien te diga lo contrario te está vendiendo algo.
Lo ponemos arriba y no en letra pequeña, por respeto a las dos personas que pueden estar leyendo: quien lleva años en esto y sabe perfectamente de qué va, y quien ha llegado por curiosidad y con la ceja levantada. Las dos merecen la misma información.
Akasha (आकाश) es una palabra sánscrita que se traduce como éter, espacio o cielo. Esa parte sí es antigua de verdad, y viene de la filosofía india.
Lo que casi nunca se cuenta es que la expresión "registros akáshicos" no es milenaria. Se construye en Occidente, y en muy pocos años.
En 1881, Henry Steel Olcott escribe que el Buda enseñaba que dos cosas son eternas, el akasha y el nirvana. Poco después, Helena Blavatsky introduce la palabra en el vocabulario de la teosofía y habla de unas tablillas indestructibles donde quedaría registrado el pensamiento humano; curiosamente, ella nunca llegó a usar el adjetivo "akáshico".
En 1883, Alfred Percy Sinnett difunde la idea en un libro que se lee mucho en su época, y en 1899 Charles Leadbeater ya la describe con la forma que tiene hoy.
Rudolf Steiner escribió entre 1904 y 1908 una serie de artículos sobre el asunto, reunidos después bajo el título De la Crónica del Akasha.
Al otro lado del Atlántico, Edgar Cayce, que llamaba a los registros "el Libro de la Vida", dejó más de catorce mil lecturas transcritas a lo largo de su vida.
Contamos todo esto por una razón práctica. Cuando alguien te vende algo apoyándose en que es un conocimiento ancestral, conviene saber que el nombre tiene poco más de cien años. La palabra es antigua; la práctica, tal como se enseña hoy, es moderna y occidental.
Saberlo no le quita valor a nadie, y además te permite elegir con la información completa.
Aquí no se adivina, no se echan cartas y no se le dice a nadie qué le va a pasar el año que viene.
Una lectura no diagnostica, no trata y no cura nada. Si lo que hay delante es un problema de salud física o mental, se dice con claridad y se deriva a un profesional sanitario, que es quien tiene que ocuparse de eso.
Pueden convivir con ella, y de hecho conviven a menudo, y no ocupan su lugar.
que no está delante ni ha dado su permiso.
Lo escribimos aquí, en medio de la página y no escondido al final, porque una práctica que se explica con sus límites por delante es una práctica que se puede mirar de frente.
Se abre con un procedimiento fijo, que incluye tu nombre completo, y se cierra con ese mismo procedimiento al terminar.
Entre una cosa y otra hay una conversación. Tú traes una pregunta concreta, no un "a ver qué sale", porque lo que ocurre depende bastante de la calidad de esa pregunta. Quien acompaña describe lo que percibe, y esa descripción se trabaja contigo ahí mismo.
Lo que sí podemos contarte de lo que pasa después, sin prometerte nada: la mayoría de las personas salen habiendo puesto palabras a algo que llevaba tiempo sin nombre. No es una revelación. Es una conversación distinta contigo, y suele durar bastante más que la sesión.
Se trabajan asuntos concretos: un patrón que se repite, una decisión atascada, un vínculo familiar que pesa, una etapa que se cerró y no termina de cerrarse, la pregunta por el sentido de un momento determinado.
No se trabajan diagnósticos, tratamientos ni decisiones médicas; tampoco la vida de terceras personas.
Casi nadie llega diciendo "quiero abrir mis registros". Llegan diciendo cosas como estas:
"Llevo años tomando decisiones que sobre el papel están bien y ninguna me acaba de encajar."
"Hay un patrón que se me repite con las parejas y ya no me creo que sea mala suerte."
"Con mi madre hay algo que viene de antes de mí y no sé ponerle nombre."
"Cambié de trabajo, de casa y de ciudad, y a los seis meses estaba otra vez en el mismo sitio."
"He hecho terapia, he leído, he hecho cursos; sé perfectamente lo que me pasa y sigo haciendo lo mismo."
"Quiero aprender a hacer esto para poder acompañar a otras personas."
Si te has reconocido en alguna, ya sabes por qué estás leyendo esto.
No es una revelación. Es una conversación distinta contigo.
La formación se imparte por convocatorias, en grupos pequeños y de forma presencial, en nuestro centro de Santa Cruz de Tenerife.
La edición del 25 y 26 de septiembre tiene todas las plazas cubiertas. Se llenó con el grupo que ya nos sigue, sin campaña y sin anuncios, y por eso no la has visto anunciada en ningún sitio.
Te lo contamos por transparencia, para que sepas exactamente en qué punto estás si has llegado hasta aquí buscando esa fecha.
Cuando una edición se completa, se abre la siguiente. Todavía no hay fecha, y cuando la haya, la lista de espera es la primera en enterarse.
Dejar tu correo no te compromete a nada y no te apunta a nada: significa solamente que, cuando haya convocatoria, el aviso te llegue a ti antes que al resto.
Formulario: nombre y correo. Nada más.
Avísame de la próxima convocatoriaCentro Aurus. Avenida Cercado Corazón 3, Locales 9 y 10, 38107 Santa Cruz de Tenerife.
Teléfono: +34 601 423 053.
Sin seleccionar ni editar. Se cargan en directo desde la ficha de Google de La Tribu Despierta.
No. Puedes venir con dudas, con curiosidad o con toda la ceja levantada del mundo. Lo que sí hace falta es traer una pregunta propia.
No. Aquí no se adivina nada. Se mira algo que ya está en tu vida y que todavía no tiene nombre.
En ningún caso. Si lo que necesitas es atención sanitaria, te lo diremos y te derivaremos.
Todavía no hay fecha. Cuando la haya, se avisa primero a la lista de espera.
Deja tu nombre y tu correo. No te apunta a nada: solo significa que te avisamos antes que al resto cuando se abra fecha.
Cuando se abra la próxima convocatoria de Registros Akáshicos, te avisamos a ti antes que al resto.